Rescatar la memoria obrera e industrial a través de historias y espacios que marcaron nuestra identidad. Este ha sido el principal objetivo de un proyecto sobre patrimonio inmaterial industrial que ha llevado a cabo la Fundación Jesús Pereda de Comisiones Obreras Castilla y León, en la que María Luisa Municio trabaja como gestora cultural, para dar a conocer la gran cantidad de pequeñas y medianas industrias que funcionaron en el siglo XX, las cuales sirvieron para asentar población y cambiar la relación con el medio.
La primera fase del trabajo se ha centrado en analizar el inventario de bienes que había para, más adelante, centrarse en cuatro ámbitos concretos que ayudara a saber más sobre ese patrimonio, el cual fue “potente” y no solo en cuanto a las grandes industrias, potente en cuanto a la dispersión geográfica dentro de la Comunidad.
¿Cuáles son los cuatro ámbitos en los que se ha centrado el proyecto?
Minería de Fabero
En la localidad leonesa se reunieron con diferentes personas que habían trabajado en la mina, con sus familias e incluso con alumnado del instituto con el propósito de aprender sobre la realidad de esas vidas alejándose del “estereotipo de héroes” y acercándose a la figura de los trabajadores y trabajadoras porque “también hubo mineras”. “Queríamos conocer las condiciones de vida que tenían, de salud, de educación…».
Azucareras
Otro ámbito era el de las azucareras, con el que se pretendía mostrar la importancia que tuvo la industria azucarera en Castilla y León. Su desarrollo fue especialmente significativo tras 1898, cuando dejó de llegar gran parte del azúcar procedente de América, lo que impulsó la producción azucarera en el interior peninsular.
Además, se ha querido dar a conocer tanto el peso económico y social que alcanzó este sector, así como las condiciones laborales de quienes trabajaban en él.
Industria textil
Es otro de los ejes de proyecto. Primero, por la importancia y el peso que tuvo la industria textil en Castilla y León y, por otro, por su amplia distribución geográfica en toda la Comunidad.
Aunque quizá el mayor testigo de ese pasado industrial sea a día de hoy la localidad salmantina de Béjar, donde todavía se conservan numerosas fábricas, la presencia de la actividad textil se extendió también a muchas otras localidades castellanas y leonesas.
Fábrica de harinas
Desde Ávila les propusieron recordar la fábrica de harinas, que en un primer momento fue la Real Fábrica de Algodón, que se constituyó en el siglo XVIII y a finales del siglo, en nuestros años 75 y 85, y hasta los 90 hubo una pelea para intentar que no se destruyera.
En el marco del proyecto, en Valladolid se ha entrevistado a la primera maquinista mujer de Renfe por oposición en la ciudad vallisoletana y a una de las personas que ha trabajado en el entorno de Canal de Castilla cuando ya se dedicaba al regadío.
Es importante poner en su lugar esa memoria de las personas que han vivido antes que nosotras, entender cómo hemos llegado a ser lo que somos hoy y cómo se han construido las ciudades y los pueblos que tenemos. «Todas esas experiencias, las de las familias, las hijas y los hijos, nos hacen darnos cuenta de lo importante que es recordar. Por eso queremos animarnos a recordar juntas, a construir una memoria colectiva, porque es colectivamente como mejor podemos seguir construyendo y fortaleciendo la democracia en la que vivimos».
‘Patrimonio inmaterial de Castilla y León. Legado obrero’ ha puesto en el mapa los espacios físicos, los saberes, las vivencias de quienes fueron protagonistas en el pasado y sus familias, haciendo también un llamamiento a una memoria que es un hilo entre pasado y presente.
Gracias a personas que han vivido antes que nosotros somos hoy lo que hemos llegado a ser y tenemos las ciudades y pueblos que tenemos.
