A poco más de 60km de Valladolid se encuentra Villardefrades, un municipio ubicado en la zona de los Montes Torozos que guarda una larga historia y varias curiosidades.
Su nombre se remonta al medievo, la Villa de los Frailes, y es hoy conocida por algunos como «el pueblo de los tres castigos». En diferentes momentos de la historia, Villardefrades sufrió tres tragedias que marcaron su memoria.
La iglesia de San Andrés de Villardefrades de Valladolid
En esta localidad se encuentra la iglesia de San Andrés de estilo neoclásico. ¿La conocéis? Para los que no, empezaremos contando lo más obvio, no tiene cubierta. La iglesia se mandó construir en 1763 sin embargo, por varias cuestiones que ahora os contaremos, la construcción no llegó a su fin, quedando al aire.

Pero empecemos por el principio, Fray Andrés González Cano, fue un villarejo que terminó convirtiéndose en obispo de Nueva Cáceres en Filipinas. Desde allí mandó levantar una imponente iglesia en su tierra natal, sin mirar su coste. Según cuentan, llegó a enviar hasta tres barcos cargados de oro para la construcción de la iglesia, sin embargo, el obispo murió antes de que finalizara la obra. A pesar de haber dejado fortuna suficiente para su finalización, sus herederos, en 1790, detuvieron la construcción y, a pesar de que hacia 1859 se reanuda temporalmente, La Obra quedó inconclusa.
Es por ello que hoy en día se conoce popularmente a esta iglesia de San Andrés como La Obra. De ella se mantienen en pie las paredes, dos bellas portadas de acceso al interior y una espadaña, probablemente colocada en fechas más recientes.
Más patrimonio en Villardefrades
Además de La Obra, esta localidad de Valladolid atesora otra pequeña construcción del siglo XVIII que no tiene desperdicio. Se trata de la parroquia de San Pelayo y San Cucufate, o como se la conoce popularmente La Ermita. La construcción es muy pequeña, pero destaca su bella portada barroca.
Según recogen en El Norte de Castilla, también conservan los restos de cuatro molinos de viento. Un conjunto singular «por ser único en la provincia, habría que trasladarse a Castilla-La Mancha para ver algo parecido».
Fiestas y tradiciones
Entre sus fiestas destaca la Fiesta de Judas, que se celebra cada domingo de resurrección. Una singular ceremonia que une la procesión de dos pasos, la Virgen del Rosario y el del Niño Jesús, encontrándose ambos en un punto del pueblo. Mientras sucede este encuentro, un muñeco de tamaño natural, en las inmediaciones de La Obra, que simboliza a Judas, es abatido a tiros por un villarejo.
Según se recoge en la página del Ayuntamiento de Villardefrades de Valladolid:
«Hasta donde llega la memoria ya en el S XIX Juan Valdés heredó de algún otro vecino la tradición de matar a Judas. Antonio «El Pirule» recogió el testigo ya a principios del pasado siglo, y adornaba la figura del reo con curiosos collares hechos de cáscara de huevo y colas de bacalao. Tras él su hijo Casimiro asumió esta tarea de verdugo sólo durante 4 años. Fue hacia 1.956 cuando Ildefonso empezó a ejercer como justiciero de Judas y pudo el hombre hacerlo hasta bien entrado este nuevo siglo. En la actualidad Marcelino asume la honrosa labor de continuar la tradición.»