De Frómista al cielo

Actualizado el 30 enero 2024 a las 05:26 pm

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que esta noche llegan los adorados Reyes Magos a la península, os vamos a hablar de Frómista, ya que uno de sus capiteles más destacados representa la Adoración de los Reyes Magos.

En plena comarca de Tierra de Campos, a 32km de Palencia, 19km de Carrión de los Condes y 17km de Osorno la Mayor se encuentra Frómista. Y entre sus calles está la Iglesia de San Martín de Tours, icono del románico europeo y merecedora de una visita al menos una vez en la vida.

San Martín de Frómista

La iglesia por excelencia de Frómista

Si bien podemos encontrar otras iglesias en esta localidad palentina, la que nos ocupa aquí remonta su historia a la segunda mitad del siglo XI. La primera referencia escrita que se conserva del templo data de 1066. Está contenida en el testamento de la reina Doña Mayor, quien mandaría construir el Monasterio de San Martín, hoy desaparecido.

Dentro de este monasterio se encontraba una iglesia de estilo románico de planta basilical, con tres naves. Es notable también el cimborrio poligonal del crucero, decorado en sus trompas con las figuras de los evangelistas. En el hastial situado al oeste se encuentran dos torres cilíndricas que aportan al conjunto equilibrio y volumen. El conjunto de Frómista sorprende por la perfección de sus formas y volúmenes. El conjunto arquitectónico presenta un equilibrio que le confiere una gran belleza constructiva.

En el siglo XII cambia de manos y durante el siglo XV sufrió modificaciones que hoy se pueden ver en la maqueta que se encuentra en el interior del templo. Se le añadió una torre que serviría de campanario sobre el cimborrio original y varias dependencias que hicieron de sacristía. A partir de este momento y de manera progresiva por diferentes temas políticos, inicia una etapa de deterioro que llega hasta finales del siglo XIX. Lo que le lleva incluso a ser declarado inadecuado para el culto. Es entonces cuando deben cerrarlo y su deterioro es aún mayor.

El 13 de noviembre de 1894, con varios desprendimiento en su bóveda y paredes, es declarado Monumento Nacional. Gracias a esto comienza la restauración de la iglesia que hoy podemos disfrutar. El encargado de este trabajo fue el arquitecto Manuel Aníbal Álvarez Amoroso, quien afortunadamente decidió devolver la arquitectura a su estado original, quitando todos los añadidos de los siglos posteriores.

La decoración escultórica

Aunque el tempo de Frómista en sí tiene una gran belleza y atractivo, uno de los elementos que le hacen destacar es su decoración escultórica. Portadas, capiteles, columnas, encapitelados y canecillos brillan con luz propia en este conjunto románico.

Se cree que uno de los maestros escultores que trabajó en el encargo fue el “Maestro de Orestiada”, quien también trabajó en Jaca. Fue famoso por sus obras de gran calidad plástica. En sus trabajos, no olvidéis el siglo en el que estamos, recupera el naturalismo y la perfección del cuerpo humano desnudo propios de la escultura grecorromana clásica. No podríamos decir exactamente cuáles son los trabajos firmados por su mano, ya que lo que destaca es la gran homogeneidad del conjunto.

De manera más particular, queremos poner la mirada en dos cuestiones. Por un lado, los más de 300 canecillos que recorren la arquitectura. Muestran figuras similares a gárgolas, animales, seres humanos y seres mitológicos o fantásticos. Por otro lado, los capiteles que se encuentran en el interior del templo y que son casi el único elemento decorativo que encontramos. En sus escenas hay representaciones bíblicas, como era común por entonces, e iconografías simbolistas, que buscaban aleccionar al fiel.

Como dato curioso, aunque es difícil verlo durante la visita por la altura de las columnas, os contaremos que muchos de los capiteles que hoy se pueden ver son réplicas. Muchas de estas réplicas, no todas, tienen una “R” grabada para indicar que no son los originales.

Taqueado jaqués

No podemos terminar sin hacer referencia al taqueado jaqués ¿sabes lo que es? A lo largo de la iglesia, a modo de cornisa, se extiende un adorno ajedrezado de piedra a diferentes alturas. Esto se conoce como taqueado jaqués o ajedrezado. Es un tipo de ornamentación arquitectónica de finales del siglo XI que con sus formas salientes y hundidas genera un juego de sombras y luces que simula un tablero de ajedrez. De ahí, y de que se encuentra de manera abundante en la catedral de Jaca, viene su nombre. Desde Jaca, siguiendo el Camino de Santiago debió extenderse por las diferentes zonas del lugar. Puede decirse que es un motivo decorativo propio o típico del románico español.

La iglesia se puede visitar con una entrada que cuesta 1,5€. En este enlace podéis encontrar los horarios e información de contacto por si pudierais necesitarlo. Además puedes aprovechar para ver una de las esclusas del Canal de Castilla, del que os hablaremos más adelante.